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MI VOZ, MI CORAZON

            corazon_voz  ¿Cuántas veces has sentido que tu garganta se cierra? Todos lo hemos experimentado en algún momento de nuestra vida, pero hay ocasiones en que ya ni siquiera hay infección, y aun así algo pasa que la voz no fluye, entonces, es un buen momento para preguntarte ¿qué es lo que no quiero expresar?, muchas veces puedes ser una emoción, otras algo que quieres decir y otras incluso puede ser que tu cuerpo te pida hacer un alto y permitirte estar en el vacío.

              Nuestra voz expresa lo que sentimos y pensamos, estar en congruencia es que tus sentimientos, pensamientos, palabras y acciones y estén alienados, es decir, si sientes amor por una persona, el pensamiento podría ser “amo a mi hijo”, la forma de expresarlo verbalmente “¡Hijo te amo!” y la acción sería besarlo, abrazarlo y ser una madre responsable con él, por lo tanto observa si vives en la congruencia o no, si realmente hay esta alienación en tu vida, en el caso del ejemplo que te he dado, el amor es un sentimiento positivo, ¿qué pasa entonces con los sentimientos negativos? Sencillo ¡lo mismo!, eso no quiere decir que si estás enojado, vayas y golpees a la primera persona que te pase en frente para sacar tu enojo, primero tienes que reconocer el sentimiento que tienes, luego tu pensamiento debe de entender de dónde viene ese sentimiento y para qué te sirve, tus palabras deben expresar lo que estás sintiendo y la acción debe estar enfocado a hacer algo para que erradicarlo, pero mucho ojo, en nuestro ejemplo, la forma de hacer algo con el enojo es poniendo límites, ya sea propios o alguien más, pero recuerda, como siempre lo digo, desde el corazón.

              Ahora te pido que observes la imagen de la derecha, cómo puedes ver es una onda, una frecuencia, en el momento en el que hablamos, lanzamos esa vibración al Universo, a Dios, a todo nuestro entorno, es la forma más poderosa de crear una nueva realidad, pero sin lugar a dudas, te repito, debe estar alienada con lo que sientes, piensas y haces, y de esta manera, crearás nuevas posibilidades, pero todo debe surgir desde tu corazón, desde el propósito superior del por qué quieres que algo se manifieste en tu vida, por ejemplo, si quieres tener una relación amorosa con una persona del que estás enamorado, y lo que quieres es compartir tu vida, formar una familia, y tener una relación sana, armoniosa y que te permita crecer, lo que debes decir es “Tengo una pareja, compartimos nuestra vida, formamos un hogar, nuestra relación fluye de manera sana, armoniosa y en el crecimiento de ambos” de esta manera atraerás a tu vida a la persona que te ayudará a cumplir este propósito, pues quizá en la que tu estés interesado hoy no esté alineada con esta intención y el relacionarte con ella no es que esté mal, solo que te traerá aprendizajes diferentes, tu voz debe ser la mensajera de tu corazón, debe ser segura y firme, debe tener confianza, y eso es un sinónimo de un corazón abierto, sano, honesto, que sabe lo que quiere y va por ello, sólo dale permiso de expresarse libremente, crea el espacio para hacerlo, se honesto contigo mismo antes que con los demás, permítete decirte quien eres, qué, porqué y cómo deseas algo, vive tu verdad para ti y por ti.

              El dolor muchas veces también corta el buen funcionamiento de nuestra garganta, y más aún porque la gran mayoría de nosotros teme al dolor, huimos de él, nos defendemos, lo evitamos, creamos senderos neuronales que nos alejen de él, nos enrolamos en actividades que nos hacen olvidar, pero el dolor permanece ahí, tanto tiempo  como tú estés dispuesto a dejarlo en “stand by” hasta que digas “¡YA FUE SUFICIENTE!” y te des permiso de vivir el dolor, y vivirlo solo marcará el comienzo de una nueva y mejorada versión de ti mismo, precisamente cuando nos duele es la forma en que nuestro ser superior dice que algo tenemos que cambiar, y todo comienza a moverse para que tu estés bien, expresa el dolor de tu corazón, siéntelo, observa desde donde se está manifestando…si mientras lees éstas líneas te sientes triste, date permiso de que fluya y di “ahora reconozco que me siento triste por (nombra la situación), acepto que me duele, y a pesar de ello elijo (nombra lo que quieres en lugar del dolor en presente y primera persona)” y haz una inhalación profunda, repite cuantas veces sea necesario hasta que sientas que el dolor se ha ido.

              Date permiso de ser tú, de fluir, de vivir la verdad, de arriesgarte a ir en búsqueda de lo que deseas, y dejar que tu voz sea la expresión de tu corazón.

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